Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda.
No le demos al mundo armas contra nosotros porque las utilizará.
Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene.
Quizá la obra educativa que más urge en el mundo sea la de convencer a los pueblos de que su mayores enemigos son los hombres que les prometen imposibles.