LA NUEZ DE ARRIBA: Procura, entonces, que caiga tu simiente en el surco...
Procura, entonces, que caiga tu simiente en el surco abierto del corazón de los hombres y vigila su futuro. Procura además, que sea como el trigo que da pan a los pueblos y no produzca espinas y cizañas que dejen estériles las almas.