Crece en el muro, crece, madreselva,
cubre y abriga el frío de la piedra;
entrelazad los brazos tú y la hiedra
y así, juntas las dos, que una se vuelva.
cubre y abriga el frío de la piedra;
entrelazad los brazos tú y la hiedra
y así, juntas las dos, que una se vuelva.