Soneto.
Sale mi blanca aurora, y en saliendo
coge a la obscura noche el negro manto;
mas yo, que sin dormir en tierno llanto
lo más de ella pasé triste y muriendo,
en viéndola salir blanca y rïendo,
dejando el lloro, torno alegre al canto
y el verla tan hermosa puede tanto
que a rienda suelta torno al bien corriendo.
" ¡Ay blanca y amorosa aurora -digo-
y cuánto puede en mí tu alegre vista!
y cuánto el verte tal y tan hermosa!
El bien que siento en verte es buen testigo,
que vuelve el fiero mal no siendo vista
tu clara luz en noche tenebrosa".
El divino Figueroa.
Sale mi blanca aurora, y en saliendo
coge a la obscura noche el negro manto;
mas yo, que sin dormir en tierno llanto
lo más de ella pasé triste y muriendo,
en viéndola salir blanca y rïendo,
dejando el lloro, torno alegre al canto
y el verla tan hermosa puede tanto
que a rienda suelta torno al bien corriendo.
" ¡Ay blanca y amorosa aurora -digo-
y cuánto puede en mí tu alegre vista!
y cuánto el verte tal y tan hermosa!
El bien que siento en verte es buen testigo,
que vuelve el fiero mal no siendo vista
tu clara luz en noche tenebrosa".
El divino Figueroa.