Rafael de Penagos
España (1889-1954)
Este es el corazón.
Este es el corazón y esta es la pena.
Por esta sangre navegó mi vida.
Aquí mi breve historia recorrida
y borrada, después, sobre la arena.
Traigo esta libertad y esta condena.
Mi esperanza: esa flor reverdecida.
Caí. Me levanté. Y en la partida
jugué de cara al viento cuando suena.
¿Qué otra declaración a la aduana?
Esa carga de versos, que ahora veo
que aliviaron mi voz cada mañana.
Y, entretanto, a esperar. Confiadamente.
Porque creo en la luz y nunca creo
que Dios se apague un día de repente.
España (1889-1954)
Este es el corazón.
Este es el corazón y esta es la pena.
Por esta sangre navegó mi vida.
Aquí mi breve historia recorrida
y borrada, después, sobre la arena.
Traigo esta libertad y esta condena.
Mi esperanza: esa flor reverdecida.
Caí. Me levanté. Y en la partida
jugué de cara al viento cuando suena.
¿Qué otra declaración a la aduana?
Esa carga de versos, que ahora veo
que aliviaron mi voz cada mañana.
Y, entretanto, a esperar. Confiadamente.
Porque creo en la luz y nunca creo
que Dios se apague un día de repente.