La muerte es una mujer, cruel, misteriosa, poderosa.
Mis hermanos y yo, recogimos en el campo una avecilla, tenía un plumaje de fuerte color naranja y la cabeza negra, era bella, esa mañana temprano había pasado rauda por la cocina, pero horas después, mi hermano la descubrió entre los matorrales, estaba herida, dijeron que talvez unos muchachos traviesos le lanzaron piedras con hondilla.
El lugar en que mi abuelo guardaba la leña, se convirtió en nuestro hospital, llevamos toallas para hacerle una cama y agua para que bebiera, a fuerza de tanto ruego el abuelo le curó el ala. – este animal no va a vivir- dijo- porque no solamente tiene herida el ala, sino que trae otros golpes.
Mis hermanos y yo, recogimos en el campo una avecilla, tenía un plumaje de fuerte color naranja y la cabeza negra, era bella, esa mañana temprano había pasado rauda por la cocina, pero horas después, mi hermano la descubrió entre los matorrales, estaba herida, dijeron que talvez unos muchachos traviesos le lanzaron piedras con hondilla.
El lugar en que mi abuelo guardaba la leña, se convirtió en nuestro hospital, llevamos toallas para hacerle una cama y agua para que bebiera, a fuerza de tanto ruego el abuelo le curó el ala. – este animal no va a vivir- dijo- porque no solamente tiene herida el ala, sino que trae otros golpes.
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