LA NUEZ DE ARRIBA: AFÁN...

AFÁN

Como la sedienta tierra he bebido

lenta, de gota en gota, un recuerdo.

Como la flor al rocío, frágil, vivido,

pero condenado al inevitable olvido.

Y fue esta sed de humedad perpetua

la que me agrietó y marchitó la vida.

Con la piel reseca, por el adormecida.

No hay agua de rosas para mi estatua.

Y yo, con mi hambruna de fragancias

vagabundeé por todos los rincones

no me encontraste por las estancias.

Ni en el espejo de agua de mis esencias

te reflejaste, así bebería tus atenciones.

Hoy, te miro vehemente y mi sed escancia.