AFÁN
Como la sedienta tierra he bebido
lenta, de gota en gota, un recuerdo.
Como la flor al rocío, frágil, vivido,
pero condenado al inevitable olvido.
Y fue esta sed de humedad perpetua
la que me agrietó y marchitó la vida.
Con la piel reseca, por el adormecida.
No hay agua de rosas para mi estatua.
Y yo, con mi hambruna de fragancias
vagabundeé por todos los rincones
no me encontraste por las estancias.
Ni en el espejo de agua de mis esencias
te reflejaste, así bebería tus atenciones.
Hoy, te miro vehemente y mi sed escancia.
Como la sedienta tierra he bebido
lenta, de gota en gota, un recuerdo.
Como la flor al rocío, frágil, vivido,
pero condenado al inevitable olvido.
Y fue esta sed de humedad perpetua
la que me agrietó y marchitó la vida.
Con la piel reseca, por el adormecida.
No hay agua de rosas para mi estatua.
Y yo, con mi hambruna de fragancias
vagabundeé por todos los rincones
no me encontraste por las estancias.
Ni en el espejo de agua de mis esencias
te reflejaste, así bebería tus atenciones.
Hoy, te miro vehemente y mi sed escancia.