La boina se usaba a diario, se puede decir que no se quitaba más que en la iglesia, al contrario que las mujeres, que se cubrían la cabeza con el velo en la iglesia y en las procesiones, funerales, etc.
Sin olvidar el mucho frío que hacía en invierno en la calle, en la iglesia, en la escuela,... En esta última cuando se encendía la estufa con la leña verde había que abrir las ventanas, no sé si para que saliera el humo o para que hiciera más frío (¡cómo para curarse los sabañones, el catarro, el dolor de uñas, etc.!).
Con el calor del verano también habría mucho que recordar, en el campo y en la era. Segando había que ir en busca de agua a una fuente que te mandaban y te decían cuando eras chiquillo: mira, vete por aquí, por allí, más allá, en fin, que no encontrabas la fuente, y si la encontrabas, podía coincidir que una rana, rata o perro la hubiera enturbiado, y tenías que esperar que se aclarara. Después, tu verías que sermón te esperaba. Podías ir con las zapatillas rotas por el rastrojo, que los cardos te estaban esperando. En la era, con el polvo del trillo y los pinchos de los cardos tenías bastante que hacer, además de estar atento a la galbana.
Con el calor del verano también habría mucho que recordar, en el campo y en la era. Segando había que ir en busca de agua a una fuente que te mandaban y te decían cuando eras chiquillo: mira, vete por aquí, por allí, más allá, en fin, que no encontrabas la fuente, y si la encontrabas, podía coincidir que una rana, rata o perro la hubiera enturbiado, y tenías que esperar que se aclarara. Después, tu verías que sermón te esperaba. Podías ir con las zapatillas rotas por el rastrojo, que los cardos te estaban esperando. En la era, con el polvo del trillo y los pinchos de los cardos tenías bastante que hacer, además de estar atento a la galbana.