Sin olvidar el mucho frío que hacía en
invierno en la
calle, en la
iglesia, en la
escuela,... En esta última cuando se encendía la estufa con la leña verde había que abrir las
ventanas, no sé si para que saliera el humo o para que hiciera más frío (¡cómo para curarse los sabañones, el catarro, el dolor de uñas, etc.!).
Con el calor del
verano también habría mucho que recordar, en el
campo y en
la era. Segando había que ir en busca de
agua a una
fuente que te mandaban y te decían cuando eras chiquillo:
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