Las mujeres tenían un capítulo aparte, muy importante, porque además de criar tantos hijos, tenían que ayudar a las labores de la casa, del ganado, del campo, lavar la ropa a mano en el río sin guantes y muchas veces con hielo. Después de preparar la lana que lavaban de las ovejas hacían jerséis, calcetines, refajos. Cosían sacos costales. Remendaban sábanas y pantalones. Ordeñaban y hacían queso. Una vez terminado el verano lavaban toda la ropa en el río. Hacían ricas matanzas y cocían el pan con la harina cernida con los cedazos y calentaban o atizaban el horno. De la valía de la mujer en aquellos tiempos no se puede comprender si no se ha vivido
De Villadiego se traía el mineral (poco), se llevaba el trigo a los almacenes, se traía la harina y el salvado, prendas de vestir, ropa, calzado, etc. En las ferreterías se compraban aparatos útiles para la casa y para la agricultura. También se llevaba el trigo para limpiar para sembrar. También había máquinas de abañar, una peluquería de señoras y dos o tres de caballeros, dos farmacias, un Juzgado de Primera Instancia, dos sucursales de ahorro y un banco.