Las mujeres tenían un capítulo aparte, muy importante, porque además de criar tantos hijos, tenían que ayudar a las labores de la casa, del ganado, del campo, lavar la ropa a mano en el río sin guantes y muchas veces con hielo. Después de preparar la lana que lavaban de las ovejas hacían jerséis, calcetines, refajos. Cosían sacos costales. Remendaban sábanas y pantalones. Ordeñaban y hacían queso. Una vez terminado el verano lavaban toda la ropa en el río. Hacían ricas matanzas y cocían el pan con la harina cernida con los cedazos y calentaban o atizaban el horno. De la valía de la mujer en aquellos tiempos no se puede comprender si no se ha vivido