TABAS: Era un juego muy preferido de las niñas y no aborrecido por lo chicos y los mayores. El juguete lo proporcionaban los corderos. En las mesas familiares, en las ocasiones en las que se había sacrificado un lechazo del rebaño doméstico, las niñas se adelantaban a decir: La taba para mí... para ellas eran las dos tabas del corderillo, el hueso astrágalo que dicen lo entendidos. Así, las gentes de Burgos tenían una cosa más que agradecer la providencial oveja: El instrumento para un juego