Tres Cuentos
Jose Echegaray
Un ninio de tersa frente
y la muerte carcomida,
en la senda de la vida
y en el borde de una fuente,
por su bien o por su mal
una manana se hallaron
y sedientos se inclinaron
sobre el liquido cristal.
Se inclinaron y en la esfera
cristalina viose al punto
de un ninio el rostro muy junto
a una seca calavera.
La muerte dijo - Que hermoso!
Que horrible! - el ninio penso;
bebio aprisa, y se escapo
por el bosque presuroso.
Jose Echegaray
Un ninio de tersa frente
y la muerte carcomida,
en la senda de la vida
y en el borde de una fuente,
por su bien o por su mal
una manana se hallaron
y sedientos se inclinaron
sobre el liquido cristal.
Se inclinaron y en la esfera
cristalina viose al punto
de un ninio el rostro muy junto
a una seca calavera.
La muerte dijo - Que hermoso!
Que horrible! - el ninio penso;
bebio aprisa, y se escapo
por el bosque presuroso.
Paso el tiempo y cierto dia,
ya el sol en toda su altura,
en la misma fuente pura
bebieron en compania,
por su bien o por su dano,
la Muerte y un hombre fuerte;
la de siempre era la muerte
el hombre, el ninio de antano.
Como viose de los dos
la imagen en el cristal
con la luz matutinal
que manda a los mundos Dios,
la del hombre aspera tez
y la imagen hosca y fiera
de su helada companera
se pintaron esta vez.
ya el sol en toda su altura,
en la misma fuente pura
bebieron en compania,
por su bien o por su dano,
la Muerte y un hombre fuerte;
la de siempre era la muerte
el hombre, el ninio de antano.
Como viose de los dos
la imagen en el cristal
con la luz matutinal
que manda a los mundos Dios,
la del hombre aspera tez
y la imagen hosca y fiera
de su helada companera
se pintaron esta vez.
Mensaje
Me gusta
No