Tiño mis labios del
color de ausencia,
escondo mi voz, libero mis sueños,
cierro mis ojos con lagrimas marchitas.
Ahora también los
inviernos me atosigan
buscando tu calor en mi cuerpo,
pero hoy más que nunca
sus hiedras mueren entre las
flores
de mis senos ya inertes de pasión