PADRE
¡Qué difícil decir «padre»!
Suena antiguo,
a respeto viejo y temeroso,
a desván y polvo.
Es hablar en blanco y negro.
¡Qué difícil decir «padre»!
Suena antiguo,
a respeto viejo y temeroso,
a desván y polvo.
Es hablar en blanco y negro.
Yo prefiero el color
del mar bajo la espuma blanca,
del folio inmaculado,
de la tinta en el papel,
del marco dorado del caballo
–ahora es mío, ¿sabes?–;
y el caqui, y el azul,
y el gris. Todos muestran
con discreta opacidad
el sencillo buen hacer
que honra a un padre.
del mar bajo la espuma blanca,
del folio inmaculado,
de la tinta en el papel,
del marco dorado del caballo
–ahora es mío, ¿sabes?–;
y el caqui, y el azul,
y el gris. Todos muestran
con discreta opacidad
el sencillo buen hacer
que honra a un padre.
Padre también suena a Dios.
Y aunque sé que ahora
están juntos
y nunca han vivido
muy lejos,
a veces siento reparo
por decir dos veces «padre».
Y aunque sé que ahora
están juntos
y nunca han vivido
muy lejos,
a veces siento reparo
por decir dos veces «padre».
Mensaje
Me gusta
No