LA NUEZ DE ARRIBA: La cabeza reclinada...

La cabeza reclinada

sobre la hierba tenías.

Un sinfín de melodías

ceñía la madrugada

de púrpura moteada.

La sombra de los cipreses

solícitos y corteses.

Tu voz húmeda. Tu aliento.

El río de plata. El viento

acariciando las mieses.