LA NUEZ DE ARRIBA: Una tarde lejana de invierno...

El jardín de mi casa tenía

en su centro un enorme rosal

con las rosas más blancas y hermosas

que jamás pudo nadie encontrar.

Yo recuerdo a mi madre cantando

en la tarde lejana estival

las canciones antiguas que hablaban

de un amor a la orilla del mar.

Cada tarde mi madre cortaba

una rosa del blanco rosal

y cantando ponía la rosa

en un búcaro azul de cristal.

Una tarde lejana de invierno

se secó para siempre el rosal

y mi madre también otro invierno

para siempre dejó de cantar.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Ya no hay rosas, canciones ni búcaros.

Sólo queda un recuerdo invernal.

El recuerdo de un hombre que sueña

un jardín a la orilla del mar.