LA NUEZ DE ARRIBA: Ay madre, yo soy la sombra...

Así pasaron los años

uno tras otro en silencio,

y todo en aquel país

era un puro desconsuelo.

Los reyes ya eran ancianos,

los habitantes ya viejos,

y el reino aquel parecía

un tristísimo desierto.

Pero un día aquella reina

tuvo un misterioso sueño.

Soñó que su corazón

navegaba por el cielo

como un pájaro de luz

perdido en el firmamento.

Y oyó una voz que decía

entre susurros de viento:

Ay madre, yo soy la sombra

del hijo que llevas dentro,

y aunque nunca me verás

yo vivo en tu sentimiento.

Y también me duele a mí

la flor de tu sufrimiento.

Mas no quiero que te mueras

con el rencor en el pecho.