LA NUEZ DE ARRIBA (Burgos)

Yo este verano
Foto enviada por Victoria Serna,

En pocos días será Navidad —no cesaba de pensar—, y los niños de familias pobres querrán tener juguetes. ¡Cómo deseo que sean felices!»
Cada vez trabajaba más arduamente, hasta altas horas de la noche, cuando ya los dedos le dolían, la vista se le nublaba y quedaba rendido de sueño en su silla. A la primera luz, madrugaba y continuaba su obra de amor.
Interiormente se sentía muy bien. Por fin, la víspera de Navidad ¡concluyó su tarea! Todos los niños que tenía anotados en su libreta recibirían ... (ver texto completo)
Fue extraordinario lo que hiciste
—le dijo Dios—; pero no has terminado. Es preciso que todos los niños conozcan Mi amor. ¿Me ayudas a manifestárselo?
Dios había respondido y seguiría respondiendo la oración de Gertrudis por su marido. Klaus llegó a ser más feliz de lo que había creído posible. Puso todo su empeño en ayudar a niños de distintos países. Les hablaba quedamente a la conciencia y les infundía ánimos, así como Gertrudis había hecho con él. Se sentía en la gloria cada vez que un niño ... (ver texto completo)
Menudo hallazgo! —se dijo, en el mismo instante en que una nueva idea iba tomando forma en su cabeza—. ¿Y si...? ¿Y si recolecto todos los juguetes rotos que encuentre, los arreglo y los reparto como regalos de Navidad entre los niños pobres?»
En el Cielo, Gertrudis y todos los que la ayudaban en tan original misión dieron brincos de alegría. ¡Lo prometido por Dios se estaba haciendo realidad!
Klaus no desaprovechó un solo minuto. Los siguientes días los dedicó a juntar juguetes rotos. También ... (ver texto completo)
En pocos días será Navidad —no cesaba de pensar—, y los niños de familias pobres querrán tener juguetes. ¡Cómo deseo que sean felices
Cada vez trabajaba más arduamente, hasta altas horas de la noche, cuando ya los dedos le dolían, la vista se le nublaba y quedaba rendido de sueño en su silla. A la primera luz, madrugaba y continuaba su obra de amor.
Interiormente se sentía muy bien. Por fin, la víspera de Navidad ¡concluyó su tarea! Todos los niños que tenía anotados en su libreta recibirían ... (ver texto completo)
La imagen del pequeño se le quedó grabada en la mente. Casi sin pensar adónde lo llevaban sus pies, terminó en un pequeño barranco en las afueras de la ciudad, un vertedero en el que la gente arrojaba basura y trastos viejos. Por un inexplicable motivo, cierta alegría y esperanza se apoderaron de él. ¿Cuánto tiempo hacía que no tenía un sentimiento así?
Una muñeca que alguien acababa de botar yacía hecha pedazos sobre uno de los montículos de basura que la nieve aún no había tapado. Klaus se agachó ... (ver texto completo)
Menudo hallazgo! —se dijo, en el mismo instante en que una nueva idea iba tomando forma en su cabeza—. ¿Y si...? ¿Y si recolecto todos los juguetes rotos que encuentre, los arreglo y los reparto como regalos de Navidad entre los niños pobres?»
En el Cielo, Gertrudis y todos los que la ayudaban en tan original misión dieron brincos de alegría. ¡Lo prometido por Dios se estaba haciendo realidad!
Klaus no desaprovechó un solo minuto. Los siguientes días los dedicó a juntar juguetes rotos. También ... (ver texto completo)
Era invierno, y como de costumbre el frío era crudo en Helsinki. El sol no se asomaba más que por unas horas. Al abrigo de radiantes lumbres, los artesanos realizaban sus oficios dentro de sus talleres. Las mujeres no se apartaban del cálido ambiente de la cocina, salvo para alguna fugaz visita a la tienda de víveres. Sólo los niños se aventuraban a más de unas pocas manzanas de su casa. Vivieran donde vivieran, nunca se les hacía lejos caminar hasta el Paseo de los Niños, lugar donde los más renombrados ... (ver texto completo)
La imagen del pequeño se le quedó grabada en la mente. Casi sin pensar adónde lo llevaban sus pies, terminó en un pequeño barranco en las afueras de la ciudad, un vertedero en el que la gente arrojaba basura y trastos viejos. Por un inexplicable motivo, cierta alegría y esperanza se apoderaron de él. ¿Cuánto tiempo hacía que no tenía un sentimiento así?
Una muñeca que alguien acababa de botar yacía hecha pedazos sobre uno de los montículos de basura que la nieve aún no había tapado. Klaus se agachó ... (ver texto completo)
El secreto del sastre
O la verdadera Historia de Santaclaus
Extracto del libro: Sucedió una Navidad

Pocas personas se fijaban en aquel viejo apesadumbrado y solitario. Klaus y su mujer se habían trasladado a Finlandia huyendo de la guerra y de los trastornos que azotaban su país. Allí, con el paso del tiempo, él llegó a ser un próspero sastre, hasta que cierto año se desató una terrible epidemia de gripe que se llevó a su esposa y sus hijos. Desde entonces, la vida había perdido sentido para ... (ver texto completo)
Era invierno, y como de costumbre el frío era crudo en Helsinki. El sol no se asomaba más que por unas horas. Al abrigo de radiantes lumbres, los artesanos realizaban sus oficios dentro de sus talleres. Las mujeres no se apartaban del cálido ambiente de la cocina, salvo para alguna fugaz visita a la tienda de víveres. Sólo los niños se aventuraban a más de unas pocas manzanas de su casa. Vivieran donde vivieran, nunca se les hacía lejos caminar hasta el Paseo de los Niños, lugar donde los más renombrados ... (ver texto completo)
El secreto del sastre
O la verdadera Historia de Santaclaus
Extracto del libro: Sucedió una Navidad

Pocas personas se fijaban en aquel viejo apesadumbrado y solitario. Klaus y su mujer se habían trasladado a Finlandia huyendo de la guerra y de los trastornos que azotaban su país. Allí, con el paso del tiempo, él llegó a ser un próspero sastre, hasta que cierto año se desató una terrible epidemia de gripe que se llevó a su esposa y sus hijos. Desde entonces, la vida había perdido sentido para ... (ver texto completo)
En el desorden de botellas y papeles (exámenes que corregía a la hora del deceso) se ha encontrado a medio escribir, una carta dirigida al señor Cónsul de Francia en Rosario, donde pedía dos cosas:
apelar con todos los recursos legales disponibles la negativa del Registro a seguir emitiendo partidas de nacimiento y como acto de desagravio, colocar una lápida nueva en la tumba de la niña, con estos versos grabados en un mármol blanco:
"Murió en otoño, como los árboles, como los pájaros, como la ... (ver texto completo)
Murió en otoño,
como los árboles,
como los pájaros,
como la risa.
Murió en otoño,
cansado,
como los viejos por la inquina y la demora de la tierra.

Lo estoy leyendo. Siempre lo estoy leyendo para darme coraje o certeza.
Tal vez no haya muerto; quizá se haya ido de viaje, acaso esté en el futuro, hasta es probable que regrese... en primavera, como los árboles, los pájaros y la risa". ... (ver texto completo)
¿Quién de nosotros cree con certeza que alguna vez pisará la luna?
¿Dejará de amarla por eso?
Sin embargo, este año, 2004, al cumplirse el cuarenta y ocho aniversario de la primera solicitud, se ha quebrado el curso de los acontecimientos.
Junto con el documento, ha llegado una nota del Registro Civil de Rosario, comunicando con todo pesar al doctor Servant que ya no podrán en el futuro, remitirle nuevas copias, en ninguna fecha ni caso.
Que cincuenta partidas solicitadas, le decían, es el ... (ver texto completo)
En el desorden de botellas y papeles (exámenes que corregía a la hora del deceso) se ha encontrado a medio escribir, una carta dirigida al señor Cónsul de Francia en Rosario, donde pedía dos cosas:
apelar con todos los recursos legales disponibles la negativa del Registro a seguir emitiendo partidas de nacimiento y como acto de desagravio, colocar una lápida nueva en la tumba de la niña, con estos versos grabados en un mármol blanco:
"Murió en otoño, como los árboles, como los pájaros, como la ... (ver texto completo)
Será bastante sencillo comprender por qué fue a parar a Dunedin nuestro legionario francés.
Le quedaban dos lugares en la tierra, a él y a Therése:
el nicho contiguo al que ocupara la niña en "La Piedad" o una casa en el otro extremo del mundo.
Al empezar la primavera del año del duelo, después de estudiar distintas residencias de la Alianza Francesa en el Africa, Canadá y hasta una modesta delegación en Martinica, les pareció razonable una residencia universitaria en Dunedin.
El señor Servant ... (ver texto completo)
¿Quién de nosotros cree con certeza que alguna vez pisará la luna?
¿Dejará de amarla por eso?
Sin embargo, este año, 2004, al cumplirse el cuarenta y ocho aniversario de la primera solicitud, se ha quebrado el curso de los acontecimientos.
Junto con el documento, ha llegado una nota del Registro Civil de Rosario, comunicando con todo pesar al doctor Servant que ya no podrán en el futuro, remitirle nuevas copias, en ninguna fecha ni caso.
Que cincuenta partidas solicitadas, le decían, es el número máximo que autoriza el reglamento de registro a entregar por cada nacido vivo.
Que además, habiéndose comprobado que la titular del documento era persona fallecida, el número se reducía a veinte, con lo cual el exceso ya había producido una irregularidad administrativa.
En cualquier caso, le hacían saber que por esta vez no habría sumario ni castigos y saludaban atentamente.
El doctor Servant ha muerto esa noche de un síncope cardíaco. ... (ver texto completo)
La Ultima Flor de Otoño

Todos los cinco de marzo, desde hace cincuenta años, el Registro Civil de Rosario expide una partida de nacimiento a nombre de María Servant.

El solicitante es el padre de la mujer, Louis F. Servant, científico francés domiciliado en Dunedin, Nueva Zelanda, donde enseña Antropología en la universidad.
El trámite se inicia el diecinueve de febrero de cada año. La solicitud recorre casi todo el planeta por valijas diplomáticas, desde Oceanía hasta Buenos Aires y de allí ... (ver texto completo)
Será bastante sencillo comprender por qué fue a parar a Dunedin nuestro legionario francés.
Le quedaban dos lugares en la tierra, a él y a Therése:
el nicho contiguo al que ocupara la niña en "La Piedad" o una casa en el otro extremo del mundo.
Al empezar la primavera del año del duelo, después de estudiar distintas residencias de la Alianza Francesa en el Africa, Canadá y hasta una modesta delegación en Martinica, les pareció razonable una residencia universitaria en Dunedin.
El señor Servant ... (ver texto completo)
La Ultima Flor de Otoño

Todos los cinco de marzo, desde hace cincuenta años, el Registro Civil de Rosario expide una partida de nacimiento a nombre de María Servant.

El solicitante es el padre de la mujer, Louis F. Servant, científico francés domiciliado en Dunedin, Nueva Zelanda, donde enseña Antropología en la universidad.
El trámite se inicia el diecinueve de febrero de cada año. La solicitud recorre casi todo el planeta por valijas diplomáticas, desde Oceanía hasta Buenos Aires y de allí ... (ver texto completo)
Un mes. Que se ha pasado pronto. Dieguito me ha mostrado su zapato muchas veces: -Mirá, tiene un agujero. Y uno quiere vivir. Por María, con las manos cortajeadas y rojas de fregar. Por Susana, la nena chiquita que camina sosteniéndose en las paredes llenas de manchas de humedad y pintura florecida. Por dieguito y su comprame y su zapato roto. Uno quiere vivir y estira las manos buscando ese poco de aire que lo sostenga. Pero se encuentra con el jornal que no alcanza para el hambre de cuatro, para ... (ver texto completo)
Un mes y nueve días. Algo me oprime el pecho. Y no son solamente las ganas de llorar ni la lluvia de afuera ni los hipos quejosos de Susana. María.

Quiero llamarla. Decirle una palabra para que se la guarde siempre. Una palabra linda. Algo que la haga sonreír. María. Nunca un vestido nuevo. Nunca un cine. Nunca un peinado en la peluquería. María... Pero la voz no sale. La voz se encoge en la garganta como un pichón con frío.

-Papá...-Dieguito se me acerca. Tiene barro en la cara y el pelo húmedo ... (ver texto completo)
Un mes. Que se ha pasado pronto. Dieguito me ha mostrado su zapato muchas veces: -Mirá, tiene un agujero. Y uno quiere vivir. Por María, con las manos cortajeadas y rojas de fregar. Por Susana, la nena chiquita que camina sosteniéndose en las paredes llenas de manchas de humedad y pintura florecida. Por dieguito y su comprame y su zapato roto. Uno quiere vivir y estira las manos buscando ese poco de aire que lo sostenga. Pero se encuentra con el jornal que no alcanza para el hambre de cuatro, para el frío de cuatro. Se encuentra con las rajaduras del techo, el cartón donde se rompió el vidrio de la ventana, el canto de María en la cocina. ¿Cómo se le dice a la mujer " María te voy a dejar sola con los chicos y toda la pobreza sobre los hombros? ¿Cómo se le dice? ... (ver texto completo)
Cuando María mejoró me la traje a las dos a casa y, en medio de todo, nuestra casa me pareció un palacio. Éramos cuatro, dentro de su pobreza, para querernos. Dieguito tiene seis años, la nena uno. La encargada sacó las gallinas del fondo para que los chicos pudieran jugar allí. Papá yo quiero un revólver. Papá yo quiero pinturitas. El pibe va a primer grado. Papá yo quiero, yo quiero, yo quiero... Quiere muchas cosas. A mí se me hace un nudo en la garganta cada vez que lo oigo. Le acaricio el pelo, ... (ver texto completo)
QUE EL AMOR SEA SUFICIENTE

El ángel está como suspendido en un estante alto de la biblioteca, con su gesto preparado para volar. Ese ángel de madera de guindo hecho por tus manos un tono más pálidas que su color de oro ruboroso. Qué extraño lo nuestro...

Cada vez que hablábamos parecía que algo profundo nos acercaba, algo con magia y tripas, unos lazos de esos que no se desatan nunca más. Pero no.

No había lazos. Ni bien nos separábamos, se soltaban los hilos intangibles que nos unían. Servían ... (ver texto completo)