TABAS: Era un juego muy preferido de las niñas y no aborrecido por lo chicos y los mayores. El juguete lo proporcionaban los corderos. En las mesas familiares, en las ocasiones en las que se había sacrificado un lechazo del rebaño doméstico, las niñas se adelantaban a decir: La taba para mí... para ellas eran las dos tabas del corderillo, el hueso astrágalo que dicen lo entendidos. Así, las gentes de Burgos tenían una cosa más que agradecer la providencial oveja: El instrumento para un juego
A veces, los chicos jugábamos con las tabas pintadas de variados colores, que nuestras hermanas guardaban cuidadosamente en una bolsa. Pero lo hacíamos sólo para apostar y para aplicar unos zurriagazos al perdedor. Hoy la hermosa ciudad de Briviesca, capital de La Bureba, vive en primavera una jornada bajo el signo de la taba, tan intensamente que la llaman la tabera. Los briviescanos y sus huéspedes apuestan a la cara favorita de la taba mucho dinero, bajo la complaciente mirada de Santa Casilda, ... (ver texto completo)
