¿Cómo que no es posible?
Yo la imagen de La
Pila la tengo en mis recuerdos, p. E., cuando nos bañabábamos de niños en ella, cuando cogíamos ranas, renacuajos, berrañas; cuando en
verano tirábamos
piedras lisas que daban en el
agua seis o siete saltitos antes de hundirse o, cuando en
invierno partinábamos sobre el hielo . Y estos recuerdos nadie, ningún cacique ni sus acólitos, me los podrá quitar por mucho cemento y tonterías que pongan alrededor de La
Charca. Sólo me falta ver una acera mecánica
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