Estas cadenas de material genético, llamadas microRNAs y de función casi desconocida, son capaces de regular la expresión de otros genes, por lo que la caracterización de estas cadenas abre una vía para erradicar los procesos malignos, ya que el bloqueo de su función podría inducir la senescencia -tendencia a envejecer- de las células tumorales, se explica en un comunicado.
El estudio, publicado en "Medicinal Research Reviews", indaga en el envejecimiento de las células y su inmortalidad. Parte para ello de la premisa de que la característica que hace que las células tumorales sean tan nocivas es precisamente esta capacidad de ser inmortales, ya que no envejecen ni se autoeliminan, contrariamente al comportamiento de las células sanas. Esta inmortalidad de las células cancerígenas hace que los tumores crezcan sin control y sean tan malignos, de modo que uno de los retos de este grupo ha sido identificar los microRNAs que hacen posible esta inmortalidad, para estudiar después los mecanismos que desactivan esta eterna juventud y convierten las células malignas en mortales.
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