Siempre habla quien menos puede.
Tanto está la gotera sobre la piedra hasta que hace el roto.
Tanto tiempo en el campo y no conoces la malojilla
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Todo lo prieto no es morcilla.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Nada es tan útil para nosotros como el vivir tranquilos y el hablar poco con los demás y mucho con nosotros mismos.
La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarismos, sino sobre las faltas de los demócratas.
Poca observación y muchas teorías llevan al error. Mucha observación y pocas teorías llevan a la verdad.
Hemos exagerado tanto en lo superfluo, que nos falta lo necesario.
Jamás tiene seguridad el que duerme al lado de una serpiente.
No ha quedado demostrado, ni mucho menos, que el lenguaje de las palabras sea el mejor posible.
Quien no sabe meditar es superficial, jamás podrá disolver el ego, será siempre un leño impotente entre el furioso mar de la vida.
Los habladores son los más discretos, hablan para no decir nada.