Jacinta también era muy fina y agraciada. La benjamina de diez hermanos. Desde muy pequeñita fue muy piadosa y sufría cuando le contaban los padecimientos de Jesús en su Pasión. Antes de morir dijo cosas muy bellas a su prima Lucía. Ella veía y oía pero normalmente no hablaba a la Virgen. El 20 de febrero de 1920, a sus diez añitos, volaba al cielo este ángel de carne humana que como su hermanito está a punto de ser declarada oficialmente Beata.