Como dice, el hermosillense Abel, el
paisaje es sagrado, es un patrimonio de todos los vecinos , de los hijos del
pueblo y de los visitantes.
Es un bien cultural y social y a la vez un bien económico para un desarrolo sostenible de todos los
pueblos y nadie lo puede destruir en beneficio propio, ni profanarlo. Por lo expuesto, es de lamentar el impacto visual, de la descomunal almacén agrícola, construida recientemente, a escasos quince metros, del conjunto arquitectónico de la
iglesia románica ... (ver texto completo)