Aunque nuestra amiga Fraililla haya enfocad su mágnifico escrito de la Navidad vivida en el Pueblo como si de un sueño se tratase, yo lo recuedo como una realidad (ella también). Si tengo que añadir que en mi niñez, posiblemente años antes que la de ella, no recuerdo esos juguetes en los comecios, y esos belenes que Fraililla tan bien describe, tampoco recuerdo esos Reyes Magos tan generosos que a nuestra amiga la obsequiaban con coches y todo. Yo vivi esas Navidades, mucho más austeras, posiblemente ... (ver texto completo)