¡Y tanto que vuelven!cada año con más brío, nos tienen las
ventanas,
calles,
jardines invadidos, y como de pequeños nos decían que eran aves a las que no podíamos dañar...aquí estamos, aguantando sus atrevimientos, porque estas no cuelgan sus
nidos solo en
balcones, no, como nos descuidemos un poco, anidan en nuestras camas.
L.