Yo había subido a la
torre a tocar a vísperas con Benja y Justo y tambien a repicar las
campanas cuando habia precesión por las
calles del
pueblo. Desde los alto de la torre entendí enseguida lo que decía con frecuencia mi abuela "NO SE PUEDE REPICAR Y ESTAR EN LA
PROCESION AL MISMO TIEMPO". Cierto es que al Angel de la Guarda le dimos mucho trabajo, porque tal como estaba la
escalera de subir a la torre, era para habernos roto la crisma.