No hay
verano que pase y que no me acuerde de todos los maravillosos años que alli pase, eran otros tiempos y otra gente mucho mas sana e ilusionable, recuerdo a los bananas, a los bomberos, al cerro, las
fiestas del
pueblo y las innumerables pandillas de grandes
amigos que por alli desfilaban y que hoy son un triste recuerdo de un pueblo muerto aburrido e inseguro para los niños por las
motos y los gamberros de turno. La vida cambia y no solo en
la Cañada aunque para mi se detuviera alli.Si pudiera
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