No llego a comprender cómo se ha podido relacionar al bueno de Abhu con la religión, pués según todas las crónicas de la época, ya hablaban de el cómo de un personaje ateo, mujeriego, bebedor y dado a la mala vida;lo único que le acerca a la
iglesia, fueron precisamente sus estancias y permanencias en el regazo de ese
Soportal poniéndose hasta las céjas con ese poeta de la mús, siempre rodeado de bellas morañegas que en aquella época frecuentaban el Soportal.
Sin embargo, las própias crónicas de
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