Estos ojos que en ti tengo clavados
no quieren ver tu culpa ni tu pena;
no quieren ver las huellas en la arena
incontable del mar de tus pecados.
Estos brazos, por clavos traspasados,
se te entregan igual que una patena;
son de Dios alas, abren la cadena
perpetua del penal de tus pecados.
... (ver texto completo)
no quieren ver tu culpa ni tu pena;
no quieren ver las huellas en la arena
incontable del mar de tus pecados.
Estos brazos, por clavos traspasados,
se te entregan igual que una patena;
son de Dios alas, abren la cadena
perpetua del penal de tus pecados.
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