A los intransigentes católicos, que se manifiestan en contra de la igualdad de las personas, les quitaría de facto las prebendas económicas que el estado les cede. Ese dinero sirve para pagar autocares a los adeptos para que se manifiesten en Madrid contra el justo derecho que tienen todas las personas a regularizar su vida. Y digo yo, verían bien esos radicales católicos, si organizaramos manifestaciones en contra de las bodas religiosas? Y si les prohibiéramos ejercer su culto? Lo dicho a los katólikos ... (ver texto completo)