YEPES: Desde hace muchos años se viene predicando, o pronosticando,...

Desde hace muchos años se viene predicando, o pronosticando, la vuelta o regreso de Jesucristo a este mundo, el nuestro, al que, supuestamente, vino a librar del pecado y de la maldad. Pues bien, ni que decir tiene que lo que ha ocurrido desde su muerte (sí, muerte)hasta nuestros días ha sido que ese pecado y esa maldad se han propagado aún más, empezando, como no, por sus seguidores. No hay más que comprobar como desde que el imperio romano asumió el cristianismo como religión oficial y, posteriormente, esta religión, su Iglesia, pasó de ser un poder espiritual a ser un declarado poder temporal (es decir, político), las guerras por motivos religiosos crecieron a un nivel exponencial. Obviamente, Jesucristo, ese pobre hijo de un carpintero según las escrituras, no hubiera deseado a sus bienamados hermanos tal división y enfrentamiento a raiz de un credo que él mismo instituyó. Por eso, sinceramente, mi opinión es que si Jesucristo regresara otra vez a este mundo, para arreglar todos los desaguisados causados, entre otros, por sus seguidores, a los primeros que expulsaría de su templo, como ya hiciera con los mercaderes, y con los que, en ningún caso, iba a querer compartir cena, vino y pan, sería, precisamente, a la mayoría de sus seguidores. Aunque hay que matizar algo: no me refiero a los fieles corrientes, cuya fe puede ser sincera, sino a los jefazos de la Iglesia, demasiado acostumbrados al poder y poco dados a la misericordia. Ahí tenemos al ex presi de la Conferencia, señor Rouco, más cercano a las tesis del PP (por lo tanto, en contra del legítimo, aunque otros no lo piensen así, gobierno de España)y al juego político, de poder, de fuerza, que a predicar la doctrina cristiana, adaptándola a los nuevos tiempos, que falta hace. Es inadmisible que este señor emplee expresiones como "la ciudad debe regirse por sus leyes", de reminiscencias al agustinismo político, y sus compadreos con los señoritos de la oposición, tan alejados de los verdaderos problemas de la sociedad como él. Pobre Jesús, que fatal panorama le espera. Claro, que ya la Iglesia se precavió de esto y, en consecuencia, creó el mito de la llegada del anticristo, de forma que si a alguien se le ocurriera hacer del cristianismo una religión de amor, denunciando las riquezas y ambición política de los dirigentes actuales de la Iglesia, ese, y no otro, sería etiquetado con el calificativo de "anticristo", y, por tanto, condenado, crucificado y declarado loco. Jesucristo, con su llegada, se convertiría en el anticristo; de forma que la vuelta de Jesús es un imposible, un sinsentido. La Iglesia y su sustento, la derecha, no lo consentirían; hay mucho hambre de poder todavía, como se puede comprobar.
Un saludo a todos, creyentes y no creyentes, y ánimo para vuestras reflexiones.