Dos veces víctima
Paloma Acebrón apenas tuvo tiempo el viernes de despedirse de sus hijos: las prisas de las mochilas, el juguete casi olvidado, la bufanda sobre la silla... Unos besos de urgencia y hasta dentro de siete días. Aitor, de 9 años, y Borja, de 6, se iban con su padre a pasar la Navidad con la familia paterna a Horcajo de Santiago (Cuenca). Les tocaba una semana. El régimen de visitas es implacable. No llegaron nunca. El coche se estrelló, se incendió y los tres perdieron la vida. «¿Qué ... (ver texto completo)
Paloma Acebrón apenas tuvo tiempo el viernes de despedirse de sus hijos: las prisas de las mochilas, el juguete casi olvidado, la bufanda sobre la silla... Unos besos de urgencia y hasta dentro de siete días. Aitor, de 9 años, y Borja, de 6, se iban con su padre a pasar la Navidad con la familia paterna a Horcajo de Santiago (Cuenca). Les tocaba una semana. El régimen de visitas es implacable. No llegaron nunca. El coche se estrelló, se incendió y los tres perdieron la vida. «¿Qué ... (ver texto completo)