Es evidente que en un pueblo fantasma donde solo rondan los calaminos nada hay que decir de la pintura de las casas, pero ni de la pintura ni de la estructura. Sin embargo Turleque no es un pueblo fantasma porlo que mantener como prioridad un dialogo en torno al acondicionamiento del nucleo urbano no es nada disparatado. He viajado por muchos pueblos mas pequeños que el nuestro, donde es mas acuciante el problema de la despoblación y del envejecimiento de la misma, y sin embargo se toman muy en serio ... (ver texto completo)