Hoy se cumplen dos años, madre, dos años. Dos años, madre, dos años, que postrada en tu cama, inmovilizada de dolores y gomas, me ofreciste tu mano. Sin decir palabra quisiste hablarme y yo entendí la paz en tu semblante, en tu rostro relajado y los dos dejamos una lagrima escapar; al querer rescatar la tuya con mis labios, las dos reflejaron, como bruñido
espejo, la tuya, paz, el merecido descanso, el alivio de tus penas. La mia el desgarro, el ahogo, el llanto, el dolor de perderte, la impotencia
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