Se apago la llama del amor, cual tenue candil que lucia a medio oscuras, y anduviste tu camino por siempre estrellado dejándonos solos en la mas triste penumbra. Te marchaste para siempre y pronto se dice, mas es tan profundo el sentimiento de tu partida que añorarte siempre es poco para paliar el recuerdo de tu triste pérdida. Y sentimos un quejido en lo mas hondo del Alma cuando nos dejaste, y la pena nos ahogó cual nudo en la garganta. Que gloria la de aquel que no perdió a una MADRE y que ... (ver texto completo)