Si por tu corazón juzgas el ajeno, mejor sigue encerrada en la cocina exclavizada de por vida, rica. He sido Verónica, soy Verónica y lo seguiré siendo hasta el final. Me he vestido en más procesiones de las que te podrías imaginar, pero no me gusta ir así, de incógnito, con el miedo a que me descubran... Quiero ir orgullosa de ser lo que siento que soy: una Verónica en cuerpo y alma.
¿Te ha gustado? Pues hala, que lo disfrutes, MAL PENSADA! Ah, y quítate los rulos al acostarte: te están afectando.
¿Te ha gustado? Pues hala, que lo disfrutes, MAL PENSADA! Ah, y quítate los rulos al acostarte: te están afectando.