Tenemos pocero en horajo???
Si como van sobraos, este año hacen ellos las fies.
Si cotillon y todo lo demas, este año se van a unir todos los comercios y bares y nos van hacer unas fiestas de miedo que para eso son los que se llevan el negocio.
Haber si vamos a tener que hablar de lo que tu digas.Hablamos de algo mejor, de que de ti?
Cotillón no se pero cotilleo seguro.
Dicen por ahi que los numeros mas altos que maneja el departamento de economia son los de la faja de su concubina. La gente es muy mala, mejor seria que se metieran en sus asuntos. Que sin verguenzas.
Los pensamientos filosóficos y las frases literarias, no se cópian.
Parrita ¿ Quien te asesora en materia de urbanismo? Seguro que es de la extinta IU. Si te refieres a un crecimiento ordenado y planificado para el futuro, lo que hicieron las antiguos socialistas en las casas blancas y alrededores, que todavía están sin asfaltar, entonces mejor nos quedamos como estamos, ¿ No te parece ?
Alguien sabe si este año hay cotillon en las escuelas?
Dejar el tema del kanton en paz, es una cosa que a nadie importa nada mas que a laschicas del kanton que lo solucionen ellas y ya está, y vamos a dedicar el foro para algo mejor.
Al de la s 11:04:56. Si a lo que Pedro Muñoz ha crecido y ha prosperado en estos 8 años de buen gobierno y buena gestión le llamas "desordenado y sin planificar el futuro" o "ineficaz y mal hacer", es que eres menos inteligente de lo que crees, y probablemente hable el corazón y no la cabeza, porque hay gente a la que le molesta (no sé porqué...) que el pueblo haya mejorado tanto gracias a un gobierno del Partido Popular.
Pues lo siento mucho amigo, pero en este momento Pedro Muñoz tiene mejor ... (ver texto completo)
ESTO ES SER MUSULMáN. “La persona que acepta de buen grado, y en el total de su vida, el principio de comportamiento que dimana del magisterio de Muhammad (s.a.s)”. Sin interpolaciones ni disparates posteriores.
Son musulmanes aquellos quienes, habiendo “entendido correctamente”, desean en libertad, sin miedos ni coacción alguna, acercarse a “la comprensión” y “relación” con La Divinidad.
Son musulmanes los que son observantes de la tolerancia para consigo mismos y para con los demás, sin que importe la etnia ni la creencia.
Son musulmanes los buscadores de La Gran Sabiduría, la Sabiduría que conduce a un estado permanente de paz, la que se guarda en el Qor´âno y en otras culturas, y que ha sido recomendada por el Profeta (s.a.s) a través de sus dichos y hechos.
Pero no podríamos referirnos como musulmanes a aquellas gentes que, por el solo hecho de haber nacido en un país confesionalmente musulmán, y aún considerándose a sí mismos como musulmanes, han hecho de la simplicidad original otra piedra de escándalo, siguiendo el mal ejemplo de otras religiones.
Siguiendo este mismo criterio no podríamos encontrar cristianos en la dorada magnificencia vaticana, ni entre los oropeles catedralicios, ni entre los jueces inquisidores.
Por lo tanto, reconocerse cercano a La Tradición Muhammadiana ha de ser una opción tomada en la reflexión y renovada cada día.
Manifestarlo abiertamente es el resultado de un proceso indeterminado de información y estudio, de madurez y de búsqueda. A fin de que la inconstancia, la moda, la curiosidad transitoria, la avaricia del coleccionista de nuevas emociones, etc., no pongan en las manos inadecuadas un antiquísimo saber y un “Recto Sendero” de desarrollo íntegro, el llamado “Sirata l´Mustaqim”.
Es el buen juicio de cada persona el que debe de determinar las rutas que conducen a buen puerto y las que, después de mucho navegar, no conducen a ninguna parte.
Recordemos al mono atado con una cuerda al tronco de un árbol, salta y salta, pero la brevedad de la cuerda -confusión, prejuicios, etc.- no le permite subir a por los frutos más altos. ... (ver texto completo)
Tarikashadilia@hotmail.com



Decía Juan Ramón Jiménez; “Inteligencia, dame el nombre exacto de las cosas”.



Nos introducimos ahora en el concepto de lo que es “ISLAM” como un vocablo árabe que en sí mismo contiene el total de la naturaleza de Aquello único que manifiesta, como voy explicando.



En su génesis Islam no es una parcela de la Revelación, no es una nueva doctrina, sino la síntesis de la tradición Abrahámico Sinaítica, puesta en la boca de Muhammad, y con la promulgación ... (ver texto completo)
El Profeta Muhammad fue criado bajo la atenta mirada y el cuidado de Allah. Su padre Abdallah murió antes de que él naciera, lo que significó que tuvo que depositar su confianza en Allah y entregarse completamente a él. Visitó la tumba de su padre años después en Medina, lloró a lágrima viva su corazón, y a su vuelta dijo: "Lloré por mi padre y supliqué a Allah para que le perdonara".



Después de la muerte de su padre, Allah lo privó del apoyo de los demás y lo orientó para que se diera cuenta de que no hay más dios que Allah, Quien no tiene igual.

Su abuelo y tío le protegieron hasta cierto punto pero él se percató de que su verdadero protector era Allah. Detrás de cada fenómeno, y de cada causa y efecto, pudo discernir al único Creador del universo y de las causas. En la luz de la Unidad Divina -tavjid- le sería manifestado que Allah es el único. Es decir, él sería probado en este mundo de sabiduría, donde las causas y los medios materiales tienen lugar en cada logro, y así tendría que usar las causas y medios materiales necesarios y tomar las medidas adecuadas para lograr cada objetivo. Tendría que depender totalmente de su Señor y suplicarle ayuda, así demostrando que sólo Allah puede crear los resultados y dar el éxito.



Como resultado de la muerte de su padre, le llamaron "El Incomparable Diamante Huérfano"-Durr-y Yekta-. Con referencia a esto, Allah se dirigió a él dos años después:



Tu Señor te dará bienes y quedarás satisfecho. ¿No te encontró huérfano y te recogió? ¿No te encontró pobre y te enriqueció? En cuanto al huérfano, ¡no le oprimas! Y en cuanto al mendigo, ¡no le rechaces! (93:5-6, 8-10)



El Incomparable Diamante Huérfano también perdió a su madre, Amina, a una temprana edad. Cuando ella murió en Abwa a la edad de veinticinco o veintiséis años, durante el camino de vuelta tras visitar la tumba de su marido en Medina, Muhammad tenía sólo seis años. Así, él aprendió el dolor de no tener padre ni madre. En efecto, él aprendería y sufriría todo, ya que había sido enviado para enseñar todo a la humanidad y ser un ejemplo en el amplio sentido de la palabra.



Su abuelo Abd al-Muttalib, un anciano respetado de La Meca, se dedicó a protegerle. Por esta razón, Allah salvó a Abd al-Mutalib de la desgracia. él acogió a su querido nieto, y siempre le ofreció un sitio preferente en su casa.



él sintió que Muhammad crecería para salvar a la humanidad. Muhammad era tan noble y educado que su abuelo suponía que sería un Profeta. él no era el primero de sus antepasados en serlo, no obstante: Kab ibn Luayy, a quien algunos consideran un profeta, predijo que el último Mensajero se criaría entre su propia progenie. él lo mencionó con su nombre:



De repente el Profeta Muhammad aparecerá;
él dará noticias y será veraz en ellas.



Abd al-Muttalib, a quien ni el gran ejército de Abraha consiguió hacer que se le llenaran los ojos de lágrimas, lloró amargamente cuando estaba en el lecho de muerte. Cuando su hijo Abu Talib le preguntó el porqué lloraba, contestó: "Lloro porque ya no podré abrazar a Muhammad" y añadió: "Tengo miedo de que algo le pueda pasar a mi Diamante Incomparable. Te lo confío".



Abu Talib asumió la protección de Muhammad y, a cambio, a su hijo Ali le sería otorgado ser el padre de la progenie de Muhammad. Después de convertirse en Profeta, el Mensajero de Allah le dijo a Ali: "La progenie de cada Profeta ha descendido de él, pero mi progenie descenderá de ti". Ali sería el wali mayor y el padre de los que vendrían hasta el último Día, como representante de la santidad del Profeta. Esta es la recompensa de Abu Talib por ayudar a Muhammad.



Abu Talib protegió a Muhammad con suma atención. Ibn Ishaq, entre otros historiadores y biógrafos, relata que él llevó a su sobrino a Siria en una caravana comercial cuando Muhammad tenía diez o doce años. Pararon cerca de Damasco y le dijeron a Muhammad, que como era el más joven, cuidara de la caravana. Desde un monasterio cercano, un monje cristiano, Bahira, observaba la caravana. él esperaba la llegada del último Profeta, y así siempre estudiaba a la gente. Notó que una nube seguía la caravana de tal modo que uno de sus miembros siempre tuviera sombra. él pensó: "ésta es una característica especial de los profetas. El Profeta esperado debe de estar en aquella caravana".



Cuando la caravana se detuvo cerca de su monasterio, Bahira invitó a sus miembros a una comida. Al notar que la nube todavía se cernía sobre la caravana, preguntó a Abu Talib si alguien había sido dejado atrás. Abu Talib contestó que habían dejado a un muchacho joven para cuidar de las cosas. El monje les pidió que lo trajeran. Cuando Muhammad llegó, Bahira llevó a Abu Talib a un lado y le preguntó sobre su relación con el muchacho. "Es mi hijo" contestó Abu Talib, pero Bahira rechazó esto, diciendo: "él no puede ser tu hijo. Según nuestros libros, su padre debe haber muerto antes de su nacimiento". Luego añadió: "Déjame darte este consejo. Lleva a este muchacho de vuelta inmediatamente. Los judíos son envidiosos. Si lo reconocen, le harán daño". Abu Talib puso una excusa a los otros miembros de la caravana y volvió a La Meca con su sobrino.El Profeta Muhammad hizo un segundo viaje cuando tenía veinticinco años, con la caravana comercial de Jadiya, una viuda respetada con la que se casaría más tarde. Durante el viaje, él se encontró con Bahira una vez más. El monje se puso muy contento con este segundo encuentro, y le dijo: "Serás un Profeta, el último Profeta. Quiero que Allah permita que yo viva para verte alzar como un Profeta. ¡Yo te seguiría, llevaría tus zapatos y te protegería contra tus enemigos!"



Otro acontecimiento principal de la temprana vida de Muhammad fue la guerra sacrílega que aconteció durante su adolescencia. Era la cuarta guerra que violaba la santidad de los meses sagrados Dhu Al-Qadah, Dhu Al-Hiyah, Muharram y Rayab y el territorio sagrado de La Meca. Su causa directa fueron los celos y la animosidad de dos hombres. Uno era de los Banu Kinanah -un grupo confederado a la tribu Coraich- y otro del Qays-Aylan -un clan importante de la tribu Hawazin- . El futuro Profeta, que terminaría con toda la injusticia y la anarquía, ayudó a su tío Zubayr ibn Abd Al-Muttalib juntando las flechas del enemigo, quien representaba a los Banu Hashim en la guerra.



Otro acontecimiento importante fue su presencia en la reunión resultante del hilf al-fudul-la alianza de los virtuosos-. Esta liga contra la injusticia fue patrocinada principalmente por las tribus Banu Hashim y Banu Al-Muttalib. Fue creada para asegurar que los comerciantes extranjeros no fueran más privados de sus derechos por más tiempo, como ocurrió cuando el Coraichi As ibn Wail se apropió de los bienes de un comerciante yemení. El yemení apeló a los líderes Coraichíes en demanda de ayuda, pero éstos le ignoraron.



Cuando los Banu Hashim, la tribu de Muhammad, se enteraron de esto, decidieron formar el hilf al-fudul y obligar a restituir el dinero del comerciante. Hicieron el juramento de que siempre que alguien en La Meca, ciudadano o forastero, sufriera una injusticia, ellos le ofrecerían apoyo hasta que la justicia fuera restablecida. A Muhammad le impresionaron tanto estos nobles objetivos, que diría más tarde: "Asistí a la conclusión de un acuerdo en la casa de Abdallah ibn Yudan. Yo no lo cambiaría por la mejor ganancia material. Si alguien lo reivindica en el Islam, yo le apoyaría".



La infancia y la juventud de Muhammad eran un preludio de su Profecía. Aparte de otras características excelsas y laudables, todos estaban de acuerdo en su veracidad y honradez. Nunca mintió, engañó, faltó a su palabra, o participó en rituales paganos. Le llamaron al-Amin, "que dice la verdad" hasta sus enemigos más implacables. La gente decía:



Si tenéis que viajar y necesitáis a alguien para cuidar de vuestra esposa, confiarle a Muhammad sin vacilar, ya que él ni siquiera intentará vislumbrar su rostro. Si queréis confiar vuestra riqueza para salvaguardarla, confiadla a este hombre honrado y honesto, ya que él no la tocará nunca. Si buscáis a alguien que nunca diga una mentira y nunca falte a su palabra, id directamente a Muhammad, porque lo que él diga será verdad.



Aquellos que le conocían desde su infancia le aceptaron como Profeta: Abu Bakr, Uzman, Talha, Zubayr, Abu Dharr y Yasir, entre otros. Cuando Ammar dijo a su padre que él creía a Muhammad, éste le respondió: "Si Muhammad dice que Allah es el único, es verdad. él nunca miente".



A comienzos de su Profecía, Muhammad convocó en cierta ocasión a la tribu Coraich al pie de la colina de Abu Qubays. Les preguntó: "¿Me creeríais si os dijera que un ejército de enemigos espera detrás de esta colina para atacaros?" Todos contestaron que sí, incluso su tío Abu Lahab, que se convertiría después en uno de sus enemigos implacables.



Cuando la humanidad estaba en la extrema necesidad de alguien que destruyera la incredulidad y reanimara el mundo, Allah envió a Muhammad para detener todas las representaciones de la maldad. En las palabras de Ahmad Shawky:



Salió el sol de su orientación,
Y el universo entero fue alumbrado.
Una sonrisa apareció en los labios del tiempo,
Y sus alabanzas fueron cantadas.



Cuando él apareció en el horizonte de Medina años después, los niños puros e inocentes de aquella ciudad iluminada cantarían:



Salió la luna sobre nosotros
De las colinas de Wada
Demos gracias
Por la invitación de Allah. ... (ver texto completo)
El nombre de sufi es una expresión derivada de la palabra árabe saaf "puro". La razón por la cual los sufis fueron llamados por este nombre es que su mundo interior está purificado e iluminado por la luz de la sabiduría, de la unidad y de la unicidad. Otro significado de esta denominación es también que ellos estaban espiritualmente conectados con los constantes compañeros del Profeta (s.a.s) que fueron llamados " los compañeros con manto de lana".



Ellos también podrían haber usado el acostumbrado ... (ver texto completo)