Si este es el lugar apropiado para contar anécdotas, yo os voy a contar una, que no ocurrió, pero si paso por mi cabeza. Este año en el
puerto, se organizaron muy bien los
carros. Trabajo les costó al mayordomo y a su hijo que corrían como gamos por el puerto indicando a cada
carro donde tenían su lugar, así que debemos agradecerles ese esfuerzo para el bien de todos. Después de repostar un poco de empanada y limoná, en todo el pedazo de espacio que quedó, se organizó una fila de dos larguísima
bailando ... (ver texto completo)