Era tarde y tus ojos dibujaban cansancio. Te sentaste a mi lado en el banco del
parque y pusiste toda tu atención en mi. Hacías lo que podías para escucharme pero no lo pudiste negar, tus ojos se cerraban.
Estuvimos paseando por las
calles de
san Andreu. Así y todo, dormida, que bonita que estabas. Creció mi amor por ti, contemplando tu mirada adormecida.
Te cogí de la mano y caminabas ya soñando. Qué
feliz me sentí de escuchar que de tus labios salió un "te quiero", hasta en estado inconsiciente...
... (ver texto completo)