Y aquí resguardados del fiero ataque con que el sol quiere derrotarnos, aquí escondidos en la fresca sombra, que nos ofrece tu costado. Aquí con la vista perdida en los dorados trigales, país del potosí para nuestras endebles faldiqueras. Ofreciendo un picaro guiño a las verdes velas que bailan suaves, con las suaves brisas con las que mece, el sarmiento, sagrado sarmiento, por donde fluye el delicioso nectar con que alimenta a la dorada perla que en racimos gesta, cobijada en la sombra que la pampana ... (ver texto completo)