Pues esperese usted señor ingestador de latillas de perdiz en escabeche, a que junto con mis abogados demostremos su culpabilidad, ya que no crea usted que su latilla ha pasado desapercibida a mis ojos. Tales fueron mis sospechas que recogí dicha latilla con guantes de látex y la llevé a los científicos del ministerio de sanidad para que examinasen su ADN. Y efectivamente, encontramos en el ADN que usted aparte de ser hermafrodita es descendiente del pato pequinés, que bien sabido es que fue el primer ... (ver texto completo)