He oído comentar lo de las polémias rotondas. Las he visitado. Una por una. Es de pena.
Pero ya es incalificable la (innombrable) de la antigua
gasolinera de Atienza. Sobre esa desagradable obra,
fruto de algún trastornado, no se les ocurre otra cosa que poner una joya, una verdadera obra de
arte, el
Escudo de
Ocaña, forjado en hierro artesanalmente por un hijo de Ocaña, tristemente ya desaparecido.
Si alguien lo quiere entender, ésto haría el mismo efecto que alguna derribada
estatua de Stalin
... (ver texto completo)