EL VIEJO
CARRO.
Después de tantos años de trabajo, recorriendo alegremente los
caminos, yo pienso que nunca mereciste este destino, caído, desvencijado, sobre la tierra boca abajo.
En aquellos años ya lejanos, de tantísimo trabajo, transportaste la mies hasta
la era,
después de trillado el grano hasta el sobrado,
granero, o en esta zona, la típica
panera, la uva al lagar y acoplándote los típicos tapiales y trenzados regázales, la paja al
pajar.
Cuantas veces irías al
molino de
Montuenga,
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