Los refranes segovianos reflejan la sabiduría popular, el clima extremo y el carácter crítico de la zona, destacando el ingenio en pullas entre
pueblos y la dureza del
campo. Ejemplos notables incluyen "En
Segovia, ni la burra ni la novia" (cuestionando la conveniencia de buscar pareja allí) y "Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo", que resume el
invierno segoviano.