Marcelino:
Eres "fantàstico"
No sè de donde sacas tanta elocuencia.
Disfruto con todos los temas que incluyes en el foro, especialmente con las "curiosidades".
Los chistes "EXCEPCIONALES"
Recibe un fuerte abrazo.
Queridos foreros:
Mañana dia 29, comienzo mis "esperadas vacaciones".
Este año, nos hemos propuesto viajar al sur de Francia.
Intentarè descubrir la zona donde se asentaron "los puros" (càtaros).
A la vuelta, contarè las experiencias vividas.
Un abrazo muy fuerte para todos.
! SED FELICES!
"HASTA LA VUELTA"
Por cierto, el modorro no es de formas rectas, me equivoqué.

Es la típica jarrita de barro de medio litro o así, que se ponía en la mesa y todos bebían de ella (luego llegaron los porrones, que eran más higiénicos). Venía bien porque no se veía si el vino estaba turbio; incluso había un dicho al respecto:
"por el pico, (beben) los borricos
Por el lao los invitaos
y por el asa, los de casa"

Creo que era así, si me equivoco que me corrija alguien.
Efectivamente, Dular, yo creo que podemos poner basura, porque en Santiuste se usa para cualquier tipo de estiércol.

Perfecto por bocín y ramera y, efectivamente, herrada viene en el diccionario con hache. Yo me acuerdo de verlas de niño en algunos pozos, con el dispositivo para sacar el agua, un balancín con contrapeso en un lado y la herrada en el otro. Llegó a ser una especie de medida de capacidad.

Otra palabra que no viene es:
Piñote: piña de pino negral (que ya no dejan recoger de los ... (ver texto completo)
Pido disculpas por que la errada a la que yo me referia como un cubo metalico para el agua en realidad esta en el diccionario pero es herrada con h. Por lo cual borro todo lo dicho en el anterior mensaje por que herrada si existe como se decia antes, y como creo se seguira diciendo ahora
Hola Marcelino.

Voy a salir un momento.
Pica en "carmen" y te sabrás hasta su DNI.
Diez años ya hay diferencia, cuatro no tanta.

Hasta luego.
Muy buenas tardes Marcelio,

Pasa una feliz tarde.
¡Oye! ahora que no nos escucha nadie ¿Y esta señora? Si, si Carmen. Por cierto, de mi grupo, de los de las minúsculas "carmen", La he cotilleado un poco 53 a ver si pone una foto. ¡Mira que decir la edad!. Yo también tengo 53 CUMPLIDOS.

Ya hablaremos con ella.

Un saludo.
No te tomes la vida tan en serio, al fin y al cabo, no saldras vivo de ella.
Queridos foreros:

Por hoy, os dejo descansar.
Ha llegado la hora de hacer otras encomiendas.

Tened un buen dia.

"SED BUENOS y "MUY FELICES"
¿Cuál es colmo de un fotógrafo?

Soluciòn: Que se le revelen los hijos
¿Cuál es el pez que da miedo?

Soluciòn: La "pezadilla"
¿Por qué los gallegos se cuelgan del tubo de la cortina del baño cuando se lavan la boca?

Soluciòn: Porque la crema de dientes, dice "Colgate"
Tiene cabeza, pero no tiene ojo y no tiene boca pero tiene dientes.

Soluciòn: El ajo
Tengo 100 amigas. Todas sobre una tabla. Si no las tocas no te dicen nada ¿quién soy?

SOLUCIÒN: Las teclas del piano
ENTORNO FAMILIAR DE LOS FARAONES

Siempre, al lado del faraón, debía convivir su Gran Esposa Real, el equivalente a una reina y la transmisora del linaje real. La posición de Gran Esposa Real, en egipcio Hemet nise ueret, implicaba no solo una posición política a ocupar dentro de la corte, sino también una posición religiosa, ya que la Gran Esposa Real oficiaba de ritualista en variadas festividades. Considerando que existían variados ritos distribuidos a través de la geografía del país de las Dos Tierras, estos involucraban al faraón y su principal esposa. Así, en los cultos que formaban tríadas como ser: Osiris, Isis y Horus; Amón, Mut y Jonsu; Shu, Tefnut y Atum, etc. cada uno implicaba la participación del faraón, su principal reina y en los casos donde era posible, de su heredero. En dichos ritos, que se expresaban mediante múltiples festividades como ser la fiesta de Opet en Karnak, la participación del rey y la reina daban un significado por emulación de la existencia divina de los dioses representados. Y no sólo ello: dado que los egipcios creían que la legitimidad sólo podía poseerla una mujer, las Grandes Esposas Reales eran las garantías y el principal apoyo del faraón durante su reinado. Por tanto, no es de extrañar que los faraones se casasen con las hijas de su antecesor (en muchos casos estas hijas eran sus hermanas o sus hermanastras) para poder ascender al trono.

A lo largo de la historia egipcia también hubo grandes reinas, algunas de las cuales llegarían incluso a asumir el poder absoluto a la muerte de sus maridos. Otras ocuparon un determinante papel político o religioso, y no se podrían entender muchas cosas de la Historia Egipcia sin tener en cuenta el poder que ocuparon estas damas a la sombra de sus esposos.

Por debajo de las Grandes Esposas Reales, el faraón podía tomar tantas mujeres como quisiera, e incluso ascenderlas, si así lo quería, al rango de Gran Esposa Real (aunque esto sería infrecuente). En las primeras dinastías existirían numerosas esposas secundarias y concubinas, y ya a partir del Imperio Nuevo, los monarcas se encargarían de poseer enormes harenes en los que todo tipo de mujeres, incluidas las princesas extranjeras, pasaban a residir. Hay grandes diferencias los harenes faraónicos y los legendarios harenes utilizados por califas y sultanes: en el Antiguo Egipto los harenes eran una institución más abierta, no una cárcel de oro guardada por eunucos. Ésta situación sólo aparecería con la llegada de los persas y de los griegos.

En cuanto a la descendencia real y la sucesión al trono, las reglas no se mantuvieron inmutables a través de los miles de años que duró la investidura de faraón. Así, durante la Dinastía XVIII, al comienzo del Imperio Nuevo, surge con fuerza la posición de Hija del Dios, a quién se emparenta con el dios Amón, y se la eleva a Dadora de herederos, quedando identificada como la única que puede dotar de un sucesor al faraón reinante, por encima de las otras reinas de la Casa Jeneret (el harén real). No obstante, la sucesión normalmente se resolvía mediante un heredero masculino, aún cuando el mismo pudiera no ser hijo de la Gran Esposa Real, sino de una reina de menor rango. Si el sucesor provenía de una reina de menor rango, procedía a contraer enlace con una hija de la Gran esposa real del rey fallecido; este fue el caso de Hatshepsut y Tutmosis II, de quién se sabe era hijo de una reina de menor rango. Esto se repetiría también con Tutanjamon, quien se desposaría con una hija de Ajenatón y Nefertiti, que ocupaba la posición de Gran Esposa Real

El futuro de las hijas dependía del rango de su madre: si eran hijas de una reina, podrían heredar su cargo o vivir en soltería; y si eran hijas de una esposa secundaria o de una concubina, podían casarse con algún noble o residir en el harén. ... (ver texto completo)