Me acuerdo de un
juego al que jugaba cuando era niño; no me acuerdo de cómo se llamaba, así que lo voy a llamar "El gavilán".
Un niño (al que se llamaba "la madre" se sentaba en un cantón y el que "la velaba" apoyaba la cabeza en su regazo y se tapaba los ojos. El resto de jugadores se ponían a su alrededor y la daban pequeños golpes en la espalda mientras cantaban esta canción:
"Aceitera, vinagrera, en un lagar
¡amagar, amagar y no dar! (y amagaban los golpes, el que daba la velaba)
dar
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