Por justicia
En la final, debería corresponder a tanto amor sin equívocos y dejar de estrellarse en los marcos de la portería contraria (llevamos dos tiros al larguero y un poste) y enderezar su rumbo al objetivo, al menos para que el 50% de nuestros tiros vayan al espacio que defenderá el guardameta Stekelenburg.
España es la que mejores pases da, cortos, largos y de media distancia.
Ya se ha olvidado de que lo tildamos de 'balón de playa'.
Hasta el Jabulani que amedrentó a Casillas con sus efectos imprevisibles ha terminado por cuidar a la selección que mejor lo ha cuidado.
Por la pelota
Ellos se muestran cercanos, educados, comprometidos y 'legales'. Como a aquellos 'chicos de oro' que empezaron por un Mundial júnior de baloncesto y aún no han dado por terminada su impresionante recolección. Calcados.
Y con ser grandes los méritos de los profesionales, aún hay más razones para pensar que esta selección se merece regalarnos al fin de un título mundial absoluto de fútbol.
Varios son campeones de Europa de clubes; de la Eurocopa 2008, de los campeonatos sub 19 y/o sub 17; otros son campeones intercontinentales, muchos, de las mejores Ligas del planeta; otros han sido considerados mejores del mundo varios años en la portería, o máximos goleadores en la última Eurocopa, o son suplentes por los que se pelean los mejores equipos del mundo con decenas de millones de euros sobre la mesa...
Y no sólo por sus méritos contantes y sonantes, que son muchos.
Hay muchas razones para corear, con Xavi Hernández, que se lo merecen.
Lista para cruzar.
Acabaron con las continentales hace dos años en el viejo Prater vienés y el Soccer City de Johanesburgo es la frontera definitiva.
Los futbolistas de la selección española están preparados para romper la última barrera.
Las estadísticas subrayan la superioridad española con la pelota